Entrevista a Rafael Echeverría PhD

26/02/2016

 

 

 

LA TAREA DE LOS COACHES ES MIRAR AL FUTURO Y PROPICIAR LA ESPERANZA

 

Escuchándole, resulta evidente que uno se encuentra ante una de esas personas que se agigantan con el paso de los años: un maestro contemporáneo que gusta presentarse ante el resto de los mortales como un sociólogo y filósofo chileno que practica de manera enérgica la docencia, la consultoría y la escritura y que -a comienzos del siglo XXI- se identifica con su rol de co-fundador de Newfield Consulting.

Resumir los veinticinco folios de apresuradas notas de mi cuaderno tras el encuentro con Rafael Echeverría (*) pensando en los lectores-cibernautas de ASESCO  resulta una tarea apasionante que acometo un domingo frente al mar Cantábrico en el que vivo.

 

¿Por dónde empezar ante un hombre desafiante en sus propuestas, torrencial en su discurso, y sabio por la profundidad de sus conocimientos asentados -a lo largo de cuarenta años- en lecturas, viajes, investigaciones, ponencias, libros y cursos entorno a las luces y sombras del ser humano?

 

En calidad de filósofo y sociólogo, ¿en qué momento se encuentra la humanidad?


El mundo afronta una profunda crisis ética que apela a la falta de un sentido profundo en lo que hacemos, y que se expresa a través de la dificultad en las relaciones entre las personas a título individual y organizacional. A mi entender, el desafío ante el que nos encontramos es un desafío ético que precisa encararlo con una excepcional profundidad. Mi mensaje es claro para quien desee oírlo: se puede vivir de otra manera y se pueden construir relaciones de otras maneras.

 

Seria tan amable de darnos alguna pista…


Somos herederos de Sócrates, merece la pena repasar sus aportaciones para descubrir que gran parte de lo que llamamos sentido común tiene un sustrato metafísico central y para alcanzar la transformación y construir una vida y unas relaciones mejores no podemos perder de vista la fuerza de la acción.

 

La acción y -siguiendo sus numerosos libros- el lenguaje…


He escrito mucho sobre la concepción contable del lenguaje, una concepción restrictiva que hemos de superar para practicar un lenguaje activo, transformador, que propicia que se realicen ciertas cosas y que se modifique la realidad. El lenguaje crea nuevas realidades. El lenguaje genera posibilidades a través de las conversaciones: el lenguaje de hoy genera nuestro futuro, las conversaciones de hoy, propician nuestro futuro. Somos seres conversacionales, dialogantes, en una triple dimensión: con los demás, con uno mismo y con el misterio de la vida. En verdad siempre estamos conversando y enfrentando el misterio que algunos llaman Dios. Estamos investigando lo que denominamos el modelo OSAR que apela a la certeza de que conviene vivir con osadía. Las siglas indican: Observador, Sistema, Acción y Resultados, cuatro de los ejes en los que trabajamos en procesos empresariales de Coaching.

 

La web de ASESCO es un soporte  leído por muchos Coaches de todo el planeta, ¿qué mensaje quisiera hacerles llegar?
Que empiecen por transformarse a sí mismos para, después, poner su capacidad transformadora al servicio del mundo. Que sacudan la dormidera de los humanos, que propicien el aprendizaje de segundo orden: aquel que se logra cuando se modifica el ser, que se hagan adictos a la metanoia (**), palabra griega cuyo significado es mirar al futuro y generar esperanza. En la actualidad las principales instancias de transformación son dos: la empresa y la educación, en ambos campos el Coaching tiene mucho que aportar.

 

MUERTO EL GERENTE-CAPATAZ NACE EL GERENTE-COACH
CATACTERIZADO POR SUS COMPETENCIAS CONVERSACIONALES

 

¿Cómo se plantea el Coaching en el mundo empresarial?


Como diría mi amigo Peter Drucker, la empresa se encuentra cautiva en un modelo de gestión obsoleto que impide un nivel óptimo de desempeño. Se está funcionando con un modelo de gerente-capataz, basado en el control, en la imposición, en el ordeno y mando… un modelo que descansa sobre el miedo y que era operativo en la etapa del trabajo manual (Taylor) pero ya no lo es en la era del conocimiento. Estudios recientes realizados en Estados Unidos informan de que los empleados reconocen aportar a sus organizaciones tan sólo un 20% de su potencial y que la principal dificultad que encaran es la relación que mantienen con su jefe.

Si se le pregunta a ese jefe dirá lo mismo referido a otro jefe y así sucesivamente… Hay que gestionar el conocimiento y para ello necesitamos una nueva mirada del trabajo en tres dimensiones: la tarea individual, la coordinación entre las personas y el trabajo de reflexión y aprendizaje. En la actualidad ser un profesional competente, eficaz, pasa por manejar las competencias conversacionales.

 

Parece que insinúa un nuevo modelo de gestión…


Sin duda precisamos un nuevo modelo de gestión caracterizado, entre otras cosas, por crear espacios de autonomía responsable, legitimar los errores para propiciar la creatividad, la innovación, las oportunidades de negocio; la disolución del miedo, la generación de confianza, la iniciativa delegada y, finalmente, la gerencia desde el liderazgo. Cuando trabajo con un gerente, un directivo o un empresario, le digo que vamos a trabajar un 50% sobre él mismo (para que se transforme por dentro), un 25% entrenando competencias para mejorar a sus propios jefes, un 20% con sus pares, iguales, dentro y fuera de la empresa (instituciones, competencia, clientes, proveedores…) y el resto, un 5%, hacia sus subordinados. Es algo que suele sorprenderles mucho y, sin embargo, ofrece excelentes resultados.

 

¿Y, en el caso del entrenamiento de equipos de trabajo?


Se ha demostrado que los equipos de alto rendimiento tienen alta “conectividad” entre sus miembros, entendiendo por conectividad la capacidad de mutua influencia, mutua afectación, y la competencia que está relacionada directamente con ello es la de la escucha.

 

¿Cómo practicar una escucha de calidad?


Escuchar no es oír, escuchar es percibir, es algo que sostiene la relación afectiva entre las personas, es construir una interpretación. La escucha tiene un carácter activo y en todos es diferente. La escucha valida el habla y conecta con lo que al otro le importa siendo una pre-condición del habla efectiva. El desafío es responsabilizarnos de cómo escuchamos y de cómo nos escuchan.

La escucha efectiva conlleva abrirse a comprender al otro que es distinto (desde el respeto), y la apertura a la transformación. Hace poco repasaba unos textos clásicos y hallé una frase de M.Cordovero que me entusiasma y dice: “… el secreto del escuchar sublime es saber escuchar el bien…”  ¿qué le parece?  Escuchar el bien del otro…

 

Por Azucena Vega Amuchástegui 

 

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