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  • extracto Leadership by Jim Selman

¿CUÁL ES EL PROBLEMA, SI EL LIDERAZGO ES LA SOLUCIÓN?

"Las personas razonables se adaptan a las circunstancias, las personas irrazonables adaptan las circunstancias a sí mismas. El progreso depende de las personas irrazonables."


En Latinoamérica, parece que no existe ningún tema tan relevante como el liderazgo. Decimos que lo necesitamos. Esperamos que llegue el próximo líder. Parece que culpamos a los líderes de hoy por la situación actual de los hechos. “¿Quién es responsable por el liderazgo?”

Si reflexionamos, reconocemos que los líderes no lideran sin el compromiso de aquellos que los siguen, y que los seguidores no comprometidos pueden destruir a cualquier líder, por más talentoso y sincero que sea. El liderazgo puede ser la solución a muchos problemas, pero es una solución SOLO SI nos comprometemos con un futuro diferente, nos hacemos cargo como líderes y aprendemos a dar poder a aquellos que nos siguen.


La responsabilidad es la manera en que nos relacionamos con las circunstancias y NO un juicio acerca de quién es culpable por ellas. La responsabilidad tiene que ver con una manera de pararse en el mundo. Nadie puede legislar una responsabilidad o cualquier otra cualidad humana. La responsabilidad puede ser enseñada y ser la base para construir una cultura de liderazgo compartida por todos para crear el futuro.


Desde el punto de vista del “liderazgo basado en el pensamiento ontológico”, la responsabilidad es una declaración de una persona de “quién es” en una determinada situación. La palabra literalmente significa “respons-abilidad”: habilidad y libertad para responder, para actuar. Cuando realizamos un compromiso, nos comprometemos de una manera que no se subordina a las circunstancias o al deseo convencional de lo que es o no es posible. Por ejemplo, si decimos “este es mi mundo, mi país, mi comunidad, mis circunstancias y mis líos“, podríamos también declarar que “soy responsable” por todo lo que me rodea. No con la idea de culparme, sino con un compromiso que abre una posibilidad de elección y acción. Si no somos responsables, entonces no tenemos más elección que contentarnos con las circunstancias, que son más grandes que nosotros mismos, rezar por tiempos mejores y hacer lo que podamos para sobrevivir como víctimas de situaciones extremas.


Toda situación o circunstancia es consecuencia de la acción. Cualquiera sea el futuro, podemos claramente asumir que es producto de la acción. Esto parece obvio cuando, por ejemplo, conversamos con un amigo en un café sobre el futuro de toda la sociedad. Lo que es menos obvio es que todos actuamos con nuestras mejores habilidades según la manera en que observamos nuestras circunstancias, pero estas observaciones son una función de nuestros discursos históricos, de cómo el mundo es para nosotros y lo que cada uno cree posible. En otras palabras, nuestras acciones son normalmente respuestas a nuestras explicaciones y justificaciones acerca de lo que nos pasó en el pasado.

Entonces, suponemos que el mundo es una realidad “fija, establecida”, y por lo tanto, estamos solamente comprometidos con lo que pensamos es razonable y factible. Cuando las acciones se fundan en este punto de vista, obtenemos siempre más de lo mismo, sobre la base del pasado, reforzando así el statu quo circunstancial y cultural. Quizás esto es lo que tenía en mente George Bernard Shaw cuando dijo:


Las personas razonables se adaptan a las circunstancias, las personas irrazonables adaptan las circunstancias a sí mismas. El progreso depende de las personas irrazonables.


  • ¿Qué pasaría si nos comprometiéramos a ser irrazonables?

  • ¿Qué pasaría si dejáramos de culpar a los políticos y dejáramos de hablar sobre las causas que comúnmente predicamos?

  • ¿Qué pasaría si dejáramos de buscar a quién culpar dentro y fuera del país?

  • ¿Qué pasaría si la pregunta acerca del liderazgo de buscar la solución la transformáramos en una expresión de responsabilidad de cada uno para crear el futuro?

  • ¿Qué pasaría si nuestras acciones se basaran en nuestro compromiso y responsabilidad para un futuro con una visión de una comunidad en cooperación, generosidad y abundancia?


Si aceptamos la premisa de que nuestras acciones están correlacionadas con el pasado, entonces lo que sigue es que si queremos un futuro diferente, necesitaremos una acción que esté correlacionada con el futuro que nos comprometemos a crear. Nuestros líderes necesitan estar parados en esta posibilidad.

La manera de ser de un líder inspira acción. Ahora bien, un líder puede sólo inspirar acción cuando las personas que lo siguen están abiertas a ser inspiradas por el líder y a participar con el líder para crear el futuro. Los mejores líderes inspiran una acción sin precedente, el tipo de acción que produce resultados sin precedentes, más allá de los imaginados, que es irrazonable, valiente y que va más allá de nuestras expectativas diarias. Lo que nos permite ser líderes –y todos somos líderes cuando damos poder a aquellos que lideran– es diseñar acciones que estén “fuera de la caja”, de la deriva circunstancial, que sean irrazonables, que sean la expresión de nuestro compromiso y el ser responsable.


Para ser un líder y ser responsables necesitamos desafiar alguna de nuestras suposiciones básicas sobre la naturaleza de la “realidad” y “nuestra identidad”.


Podríamos aceptar que todo lo que consideremos “real” es siempre y sólo una interpretación. Por ejemplo, una reciente nota editorial de La Nación sugirió que la actual crisis de la Argentina es sintomática con grandes problemas globales. Es una tesis interesante, y por mucho que la misma sea verdadera o falsa, el hecho es que nos abre visiones en términos de posibilidad y acción. Si lo interpretáramos de una manera, podríamos tener una explicación para la actual situación económica del país y aceptar nuestro destino como si estuviéramos anticipando un llamado de atención ante una inminente catástrofe global. Si lo interpretáramos de otro modo, el mismo análisis, podría ser entendido como un llamado hacia la acción, una oportunidad para que la Argentina pase al frente para ser líder en el mundo global, y demostrar una vez más que los seres humanos y las sociedades enteras pueden ser responsables por cualquier situación –sin importar cuán desagradable o indeseable o dificultosa sea para crear una realidad diferente.


La pregunta no es cuál es la “realidad”, sino cuáles son las interpretaciones de la realidad con las que estamos comprometidos; y si consideramos esas interpretaciones, la pregunta es ¿con cuáles acciones estamos hoy comprometidos?


Una segunda noción que deberíamos desafiar es que uno necesita una posición, autoridad o control para tener poder y hacer una diferencia. En nuestra historia hemos visto innumerables ejemplos de individuos como Mahatma Gandhi, Martin Luther King o grupos como Amnesty International y Greenpeace parándose en un lugar que consideraron correcto.

Mientras que algunas veces tuvieron que pagar un precio alto por sus compromisos, incluso por sus vidas, también dejaron en nosotros muchas conversaciones e interpretaciones, creando una nueva realidad basada en el compromiso y la preocupación por el bienestar de toda una sociedad y futuras generaciones. Estos actos son siempre irrazonables; siempre van en contra de los deseos prevalecientes y del sentido común. A pesar de ello, son los actos más poderosos de liderazgo imaginables, son actos de seres humanos que se hacen cargo, que son responsables por su situación con un profundo sentido de la confianza por su visión y su deseo de arriesgar lo que sea necesario para hacer una diferencia.


Otro punto que podemos examinar es la idea que se tiene acerca de los líderes… que son personas especiales con alguna capacidad innata que les permite ser líderes. Una idea más poderosa es que los líderes son personas comunes que declaran compromisos extraordinarios.

El liderazgo no ocurre dentro del individuo sino en el contexto de las relaciones, de la coordinación de acciones y prácticas en la comunidad. El liderazgo es un fenómeno social y lingüistico, es más un producto de las personas que siguen al líder que de aquellas que son reconocidas y respetadas como líderes.


Finalmente, deberíamos recordar constantemente que el futuro no ocurre “allí afuera” y que no es un problema para ser resuelto o una realidad “fija o establecida” que debamos esperar.


El futuro es siempre una posibilidad, y cuando llega siempre será en función de nuestras acciones colectivas e individuales.


Hoy tenemos la posibilidad de quedarnos a esperar a un gran líder, aspirar a ser líderes, o simplemente ver que el liderazgo está faltando en nuestras circunstancias actuales. Nuestra elección puede ser participar y ser responsables dando a luz al liderazgo, o bien esperar y observar, suponiendo que alguien puede ser responsable por nosotros. Si eligiéramos la última interpretación, permaneceríamos entonces atrapados en el pasado y podríamos terminar por observar a qué le tenemos más miedo.

En cambio, podríamos ser responsables y participar para crear el futuro. Como dijo Mahatma Gandhi: “Somos el cambio que deseamos traer”.


Somos responsables por el liderazgo y estamos trabajando juntos para transformar nuestras difíciles circunstancias en la materia prima con la cual podamos crear un futuro valioso y que valga la pena por quienes somos nosotros y por el juego que nos comprometamos a jugar.


....continuará


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